Un tiempo fuera de casa

El 8 de julio de 2015 era una fecha marcada en el calendario como "Despedida de Sebastián Battaglia", organizada por la empresa que conduce Guillermo Marín. En este sentido, tiempo atrás le pregunté al Mellizo si iba a poder asistir al evento y me contestó que dependía del partido a disputarse por Copa Argentina ya que, de superponerse, iba a ser imposible su concurrencia.
Sobraban las ganas de ver a Guillermo Barros Schelotto nuevamente vestido de jugador en el césped de La Bombonera, de verlo inclinarse levemente alzando su brazo izquierdo para levantar un centro con movimiento corto de su pierna derecha pero preciso, aunque el paso del tiempo quizás mine su talento. Nos desbocaba la posibilidad de auto engañarnos evocando las viejas noches de Copa con un Mellizo indescifrable en sus gambetas y berretines. Y, como si ésto fuera poco, dejarnos embelesar por la presencia de todas las figuras que hicieron que Boca deje de ser grande para convertirse en inalcanzable.
Finalmente se postergó el compromiso que Lanús debía jugar por el certámen aludido y el mejor extremo de la historia Xeneize iba a dar el presente junto a su hermano Gustavo para disfrutar de una inolvidable noche para Battaglia, el homenajeado, los corazones de los hinchas y el Siete Bravo.
Antes de dar inicio a la fiesta, le preguntaron qué iba a sentir con la ovación que le iban a propinar los fieles presentes en el Templo de La Boca, a lo que respondió "Después te digo qué sentí. Ésta es mi casa".
El momento tan esperado llegó y, después de más de 8 años de haberse ido como jugador, los gritos de "Guilleeeermo, Guilleeeermo" volvieron a retumbar en todas las paredes de Brandsen 805. Acá las imágenes del momento y, por supuesto, una perlita de sus berretines junto al ex árbitro Angel Baldassi.


No se puede construir todo el sueño sin soñarlo

Apenas me levanto lo primero que pienso es que a las 14.30 hs. tengo que estar en La Bombonera. No juega Boca y, mejor dicho, tengo que estar en Casa Amarilla. Se hace la hora de partir hacia la cita y, acompañado de mis nervios, parto al destino señalado.
Me recibe la gente de seguridad y me anuncio para ser atendido por la persona que me debe recibir. "Tome asiento, aguarde", me dicen habiéndose sorprendido previamente por la persona a la que iba a entrevistar. Llegué a las 14.00, por si las moscas, y en la sala de espera de Casa Amarilla estuve dos horas entre nervios y ansiedad. No aburrimiento, ya que delante mío desfilaban varios jugadores hacia el gimnasio con zapatillas y ropa deportiva. Entre ellos, Diego Perotti, quien supongo no participaría del entrenamiento por cuestiones de conocimiento público y porque lo vi pasar en ojotas con medias. Una imagen vale más que mil palabras, dicen.
El Virrey posó para nosotros luego de la nota
Mientras tanto, el televisor de la sala donde me encontraba mostraba el accidente del avión que viajaba a Carmelo, Uruguay, y la renuncia intempestiva de Ramón Díaz. Se hicieron las 16 horas y la persona que esperaba se presenta, le explico qué vengo a hacer y me invita a esperar nuevamente. A los 5 minutos me dice "pase". Llegamos al pasillo previo a las canchas de Casa Amarilla y mientras dialogamos, veo a Erbes y Forlín haciendo humoradas, y a mi derecha aparece él: Carlos Bianchi.
Nos damos la mano, cumplo un sueño al hacerlo, y como me lo permiten mis nervios intento pedirle unos minutos para charlar. Estaba apurado ya que a esa misma hora comenzaba el segundo turno de entrenamiento. "Haga una cosa: quédese unos minutos acá. Los jugadores van a pasar por acá mismo rumbo al gimnasio, vuelvo y charlamos unos minutos" me indica el Virrey, tratándome de usted tal es su costumbre. 
Como bien me había adelantado, a los pocos minutos desfila el resto del plantel Xeneize que no había visto, inclusive Riquelme quien jocosamente pasa diciendo "eeh! Que se suspenda! Si no viene Ramón, no se juega" refiriéndose al Boca - River que se avecina en Cancún. "Venga, pase por acá", me dice Carlos.
Cierra la puerta de la sala a la que me llevó, la ventana que da a una de las canchas de entrenamiento y amablemente me pregunta "bueno... ¿de qué vamos a hablar?". Carlos Bianchi y yo, solos. 
En el '98 usted llegó a Boca y se encontró con Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo que recién llegaban al club. Hay una foto, polémica, que se decía en ese momento que usted les había dicho "uno u otro, los dos no". ¿Qué fue lo que pasó ese día?
Yo tenía dos delanteros nada más en esa época. Entonces a los dos les dije "ustedes van a jugar", así de simple. Era lo mejor que tenía en esos momentos, eran ellos que iban a comenzar jugando y que podían quedarse tranquilos porque los iba a apoyar y les iba a dar la confianza lógica.
En el año 1999 hay un partido que es recordado porque es una anécdota conocida con usted porque Guillermo, en las clásicas y reiteradas ocasiones en las que se va del partido, se fastidia, con ese gestito con la mano para atrás al ábritro, y usted decide sacarlo. ¿Qué le dijo usted al oído cuando salió de la cancha y Guillermo se sentó en el banco de suplentes?
[Se inclina, tomando la postura que tomó en aquel momento] Sacate todos los berretines que tenés en la cabeza [sonrisas]. Pero lo cómico no es lo que le dije yo. Lo cómico es que se sentó y a los cinco minutos vino, se me acercó, y me dijo "Carlos, ¿Qué quiere decir 'berretines?", éso es lo cómico [risas].
Guillermo mismo dice que, en este sentido, si hubiera protestado menos, habría jugado mejor. ¿Usted qué opina?
No [categórico]. Guillermo era así por éso. Las discusiones, vivir los partidos de la manera que los vivía... déjenlo como fue que así lo podemos disfrutar.
Y como es.
Aquella foto que dio polémica en el año 1998.
Como es, bueno sí, ya es demasiado... yo pienso que como es eh... [risas]. Manejaba mejor los tiempos como jugador que como técnico, me da la impresión. Se pone muy nervioso, se calienta demasiado.
El Boca - River de 2003 que se jugó en La Bombonera lo arrancamos perdiendo 2-0, y en un momento Guillermo se puso el equipo al hombro y marcó los dos goles agónicos que nos dan el empate. ¿Qué sensación le dejó ese partido de Guillermo, particularmente?
[Se cruza de piernas en el sillón] Lo que pasa es que uno siempre tiene... por la importancia, ¿no?. Yo tengo el partido de Paysandú. Creo que ese partido fue... Cuando un jugador se pone, digamos... es su día, porque todos tuvimos nuestro día, sea un arquero, sea un marcador lateral, sea un mediocampista, sea un delantero, cada uno de nosotros tuvimos nuestro día. Yo pienso que ese día fue el día de Guillermo, el de Paysandú, mucho más importante que el de River.
Usted en Paysandú, en el cuarto gol de Boca, hay una jugada en que Battaglia tira un pelotazo para arriba que le caía al central brasileño y usted le grita a Guillermo "andá Guille, andá Guille!"
Sí, yo estaba convencido de que le iba a errar. Era el instinto del nueve que fui. Yo sabía, estaba seguro de que tenía que arrancar antes para poder aprovechar la situación que iba a crearse a partir de que el defensor iba a terminar equivocándose.
Una vez el Pelado Moner, el antiguo central, dijo "Guillermo maneja muy bien los tres perfiles: el zurdo, el derecho y el oral". ¿Para usted es verdad?
No... el oral... cualquiera hablaba en al cancha, todos hablamos en la cancha de una manera o de otra. No, él tenía los dos perfiles que eran importantes, el derecho y el izquierdo que eran para hacer la diferencia que era lo que le aportaba él al equipo, toda su inventiva.
¿Qué recuerdo le dejó Guillermo como jugador, más que nada como persona, qué tiene que ver él con esos berretines, con lo que es afuera de la cancha?
Yo pienso que si él hubiera nacido unos veinte años antes habría sido un porteño tremendo porque tiene las cosas de los pibes de barrio, de los chicos que nos criamos en la calle pero en el buen sentido de la palabra. ¿Como decimos "chico de apartamento"?, también decimos chico de la calle pero en el buen sentido de la palabra, él era vivo, despierto, usaba la picardía en el buen sentido porque hay veces que hay algunos que "yo soy un vivo bárbaro y termino estafando a alguien", éso no es ser vivo. Él era, digamos, tenía mucha chispa, mucho ingenio.
Y calidad humana.
[Asiente] Éso aparte.
Muchísimas gracias por todo el tiempo que nos dedicó y desde La Schelotto le mandamos un saludo grande.
Un abrazo muy grande. Felicidades. Carlos.
Me trató como lo que es: un señor. Me fui de Casa Amarilla sabiendo que acababa de cumplir un sueño.




Encontrar un lugar y pudrirme en mi rocanrol!

"¿Ya está todo listo?" entró jocoso el Mellizo a la antesala de la conferencia. "Estoy muy cagado, Guille, muy", le contesté contento de verlo pero aterrado por lo que venía, a lo que contrarrestó con un "naaaa... ¿vos estás cagado y sos el autor? Vos hablá que yo te sigo". Así es como el miércoles 25 de marzo de 2015 a las 11.40 horas comenzaba la presentación de Gambetas y Berretines en la Sala de Conferencias de Lanús.
¿A qué se debían mis ostentosos nervios? Durante los días previos al evento existió la posibilidad de contar con distintos presentadores que, por cuestiones de agenda o infortunios, se fueron cayendo y no pudimos tener. Lo cual significaba que este humilde servidor debía hacerse cargo de la conducción sin tener la más mínima idea ni experiencia en asuntos de similar índole. Estaba aterrado. Aunque tuvimos la suerte de que Ramón Cabrero, campeón con Lanús en 2007, aceptara acompañarnos ya que trabaja con Guillermo y éste le tiene mucho aprecio, más allá de lo que significa para el pueblo granate.
Antes de salir a escena mi intención era poner en autos al protagonista acerca de qué íbamos a hablar. No tuvo remilgos con ningún tema a tocar hasta que dí con la anécdota de "la peluquería", que ni él se la acordaba dados los veinte años transcurridos desde aquella concentración en los Panamericanos de 1995. Entre carcajadas y excusas, al tenor de "noooo, noooo... es muy larga" se la contó ahí mismo a Ramón, quien también estalló en risas por la picardía del DT granate.
Pasamos a la sala de conferencias propiamente dicha con el público ávido de palabras, gestos y todo lo que puedan captar de Guillermo Barros Schelotto. Mis nervios y yo avanzamos detrás suyo con un machete para que ellos no traicionen mi memoria. "No, no, el que va en el medio es él, si yo no tengo que hablar. Él es el autor, se sienta acá", siguió con humor el ex enganche de inferiores gimnasistas devenido en extremo.
Apenas me largué a hablar, el pulso se me fue acomodando y todo comenzó a fluir, con una predisposición excelente tanto de Guillermo como de Ramón. Desandamos algunas anécdotas, y sí, a pesar de su risueña negativa, deslicé aquél momento de la peluquería con el turco Husaín y su hermano Gustavo como participantes. No, si pensás que te la voy a contar acá, estás errado. Como dijo Guillermo entre cierta vergüenza y sonrisas, "compren el libro".
Ya finalizando la primera parte de la conferencia antes de que pregunten los periodistas, mientras hablaba Ramón de la Copa Sudamericana obtenida en 2013, me acerqué al Mellizo y le señalé con el dedo el machete que rezaba Zandoná - pasto. Gesticuló repetidamente entre sonrisas un no pudoroso.
Quiero expresarles mi mayor agradecimiento a todo Lanús, su Departamento de Prensa, la inestimable colaboración de Mariel Bruno, Ramón Cabrero y Guillermo Barros Schelotto. Me han hecho sentir un privilegiado en todo momento. Ésto es algo que me queda para toda la vida, fui feliz, es una anécdota que guardaré para siempre, aunque no de las que me dijo el Siete Bravo en la antesala: "Las mejores anécdotas son las que son mentiras".
A continuación les adjunto el video completo de la presentación oficial de Gambetas y Berretines: Guillermo Barros Schelotto, el último pícaro del fútbol argentino.

A esta parodia le falta un mimo y del libreto vas a salir

Mis estimadísimos Guillermistas, ha llegado el día de la presentación de Gambetas y Berretines, el sueño de un hincha que admira a quien supo enarbolar la bandera del barrio, la valentía y el corazón para jugar el fútbol.
Abajo les adjunto la gacetilla para que tengan en cuenta dónde dirigirse y a qué hora, y el video con el anuncio de Marcelo Palacios en TyC Sports. Es totalmente gratuito y sin ningún condicionamiento. Van a poder conocer al mismísimo Guillermo Barros Schelotto y comprar un libro para que se los firme o sacarse una foto. Les agradezco muchísimo a todos por hacer que este espacio siga creciendo cada vez más.

Marcelo Lipovetzky.-


Pesados vestigios de una confusión II

Por la tercera fecha del Torneo de Primera División 2015 Lanús visitó a Unión de Santa Fe. En un campo de juego muy difícil vislumbrado en lo disputado y reñido de cada balón, al Mellizo no se lo vio del todo conforme con la actitud de sus hombres. Pero más allá de cualquier análisis del 1-1 final, configurando así el segundo empate consecutivo del Grana en el certámen, lo que aquí nos ocupa es un recuerdo que no deja de aparecer en el colectivo imaginario.
Finalizando un encuentro nada cómodo para la visita, Silvio Trucco, el árbitro del partido, añadió cuatro minutos de tiempo a recuperar. No obstante, el quid de la cuestión radica en que el juez agregó un minuto más sin motivo aparente. Es ahí donde vuelven los fantasmas de la 15º fecha del Torneo de Transición 2014 cuando Merlos, quien nunca más volvió a dirigir, otorgó algo más de nueve minutos de adición frente al Arsenal de Sarandí de Martín Palermo. Ya conocemos cómo terminó aquél enfrentamiento, o mejor dicho cómo no terminó dados los incidentes post 3-2 final de Lanús en la última jugada.
Es entonces cuando al DT se le prenden las alarmas sospechando algún tipo de venganza del colectivo arbitral, sobre todo cuando el Tatengue se le venía encima estando con un jugador menos por la expulsión del polaco Fritzler. "Es lo de Arsenal, ¿no?", dice Guillermo Barros Schelotto. "¿En qué momento? ¡Dio cuatro, dio cuatro!", completó un enérgico Gustavo en disconformidad por esos sesenta segundo demás.
Y sí, parece que van a continuar estos pesados vestigios de una confusión.


Pesados vestigios de una confusión

Volvió el fútbol, y con él llegó la primera fecha del nuevo Torneo largo de 2015 frente a Quilmes. Volvieron los berretines. ¿Recuerdan la fecha 15º del Torneo de Transición 2014? Sí, aquél partido donde Merlos adicionó una cantidad de tiempo que todos vieron desmesurada y dio lugar a múltiples críticas. Traigo a colación ese momento dado que contra el cervecero, en su último partido como árbitro, Carlos Maglio indicó 6 minutos a recuperar, lo cual no fue del total agrado de los Mellizos. Pasados 30 segundos de ese tiempo se seguía jugando y aquellos fantasmas parecían hacerse presentes. Sin embargo nadie se escandalizó.
En las últimas jugadas del partido la impaciencia en el banco de suplentes de Lanús se hacía notar. Y quién más sería que el ladero del Siete Bravo: Gustavo. "Eh! Pero qué cobra!!! ¡¿Qué cobra?!" repite haciendo montoncito con los dedos de sus dos manos. El cuarto árbitro intenta esbozar una explicación y enseguida el ayudante de campo le repite efusivamente "¿¿¡¡sí, pero qué cobra!!??". La respuesta del juez no tardó: "si te querés ir...", y Gustavo, enseñándole la palma de su mano como intentando frenarlo, le espetó "¡¡tranquilo, no me amenacés, eh!! ¡No me amenacés, no empecés!", y se sentó. 
Finalizado el encuentro con triunfo granate a domicilio por 1 a 0, Guillermo se le fue al humo al cuarto árbitro en protesta por lo minutos adicionados, a su juicio, injustificadamente. Obviamente les periodistas hacia allí apuntaron en la conferencia post partido:
El reloj marca medio minuto más de los 6 adicionados.
- ¿La protesta fue por esos cinco minutos adicionados, o por el minuto y medio después de esos cinco que adicionó?
- No, no le protesté, el tiempo que dieron estuvo bien - contestó, como queriéndose comer al notero que indagó.
- ¿Los cinco?
- Sí, los cinco.
- Después dio uno y medio más - conocedor, el periodista busca tirarle de la lengua.
- Y el minuto y medio de después también estuvo bien - Guillermo estaba queriendo explayarse sobre su gesto adusto.
- Mirá si hacía un gol Quilmes ahí - acota Krule de Diario del Grana.
- No todos los equipos hacen un gol cuando te dan un minuto de alargue, no todos los equipos - repite con su característica media sonrisa. - No sé, la verdad no puedo analizar, sinceramente, si estuvo mal el tiempo dado después del partido. Porque me parece que no fue un partido trabado, peleado o un partido discutido o que se haya parado. La verdad que no lo puedo decir, pero si él lo dio, estuvo bien.
- Siempre es ahora cuando pasa algo, en el minuto que uno cree que está demás.
- Sí, pero te reitero y te lo digo en serio: no es fácil hacer un gol en un minuto cuando te dan un minuto demás, o cuando te dan cinco minutos demás, tampoco es fácil. Pero bueno, él hoy dio seis minutos y habrá pensado que estaba bien.
- ¿Sentís que en algún momento les puede llegar a pasar factura? Acosta dijo "no creo". ¿Pero sentís que aquél recuerdo del partido con Arsenal les puede llegar a pasar factura?
- No... Ya está, ya pasó, es del torneo pasado.

Acá les dejo el video con los berretines que inauguran oficialmente el 2015.


¿Qué te puedo decir? ¡Es un día de sol!

Arribando al mes de febrero de 2015 Guillermo Barros Schelotto dirigió 125 veces oficialmente a Lanús con un porcentaje de efectividad del 55,73%. A poco más de dos años y medio de aquél día donde asumió, con el por entonces Presidente Nicolás Russo, podemos trazar un punto y aparte en el ciclo. Uno dentro de otro, como una especie de mamushka de etapas pertenecientes al mismo proyecto. No es un antojo arbitrario si no fundado en la conformación marcada de dos planteles que ya vieron emigrar a varios de sus jugadores insignia, por lo que el DT deberá reinventarse. En efecto, podría citar a Agustín Marchesín, Carlos Izquierdoz, Paolo Goltz, Matías Fritzler (de regreso), Matías Martínez, Pulpo González, Leandro Somoza, Diego Valeri, Silvio Romero (en dos oportunidades, una prestado al Stade Rennais de Francia y la última vendido a Jaguares de Chiapas, de México), Pereyra Díaz, Guido Pizarro e Ismael Blanco. Todos ellos fueron transferidos durante este proyecto en los diversos mercados de pases dadas las exitosas campañas que intento resumir párrafos abajo.
El Mellizo y su cuerpo técnico asumieron en el Torneo Inicial 2012 reemplazando a Gabriel Schürrer, ídolo de la casa pero de una calidad humana que, por momentos, hizo olvidar dicha condición. En aquél tiempo, el equipo tuvo un comienzo difícil pero terminó redondeando una muy buena competencia logrando quebrar un récord histórico: ganó siete partidos consecutivos entre la fecha 10º y la 16º, siendo, además, el equipo con menos goles en contra en el torneo (10). Bajo esta senda victoriosa disputaron la penúltima fecha con posibilidades de ganar el título y robárselo a Vélez, pero cayeron 1 a 0 frente al recién ascendido River en el Monumental y finalizaron el certamen en el cuarto puesto.
Iniciado el año 2013 Lanús nuevamente vuelve a competir peleando los primeros puestos. En el comienzo logró dos victorias por goleada: 4-0 de local frente a Colón y 3-0 visitando a Newell’s quien, a la postre, sería campeón. Retuvo la punta del torneo durante las primeras 10 fechas, pero comenzó a acumular empates y la perdió a manos de Newell's en la fecha 11º. A pesar de recuperarla parcialmente en la jornada siguiente, volvió a perderla en la fecha 13º. En la pelea por el título se encontraba, además, River, equipo que visitó al Granate en la anteúltima jornada. Lanús venció al conjunto millonario con una goleada histórica por 5-1 (similar al 5-0 que le propinó Boca en el pasado verano), pero restaba completar un partido frente a Estudiantes en La Plata. Dicho encuentro, correspondiente a la fecha 17º, había sido suspendido en el entretiempo por graves incidentes, donde un hincha de Lanús, Javier el Zurdo Jerez, falleció luego de recibir un impacto de bala de goma por parte de un policía, además de registrarse varios heridos. Lanús debía revertir un 0-2 en contra en los 45 minutos restantes para mantenerse con chances hasta la última fecha. El resultado no se modificó por lo que finalmente Newell's se consagró campeón plasmando un brillante juego producto de las ideas del Tata Martino, quien meses después fue contratado por el Barcelona. Culminando el torneo en el tercer puesto y redondeando una excelente campaña de 67 puntos en toda la temporada 2012/13, el equipo granate logró la clasificación a la Copa Sudamericana 2013. 
En la segunda mitad del año el equipo de Guillermo Barros Schelotto, peleando torneo y Copa simultáneamente, se consagró subcampeón del Torneo Inicial 2013, detrás de San Lorenzo de Almagro.
Paralelamente al campeonato local recién aludido, Lanús logró su segunda conquista a nivel internacional en su historia al adjudicarse la Copa Sudamericana. Luego del empate 1-1 en el partido de ida en el Pacaembú, el Granate derrotó en La Fortaleza 2-0 (Ayala y Blanco) con claridad a Ponte Preta en la final continental consagrándose, de esta manera, campeón
Lanús cerraba el año 2013 con una de las mejores campañas de su historia, logrando la clasificación directa a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2014 y a la Copa Libertadores del mismo año. Además obtuvo el derecho a disputar la Recopa Sudamericana 2014 frente a Atlético Mineiro y la Suruga Bank frente al Kashiwa Reysol en Japón.
En 2014 Lanús realizó la mejor performance de su historia en la Copa Libertadores de América alcanzando los cuartos de final. Inicialmente, por el repechaje, derrotó al Caracas FC de Venezuela en partidos de ida y vuelta y accedió a la fase de grupos. Allí, luego de un mal arranque (cosechó solamente un punto en los primeros tres partidos), logró dos importantes triunfos como local ante Deportivo Cali de Colombia y Cerro Porteño de Paraguay. Al igualar el sexto y último encuentro como visitante frente a O'Higgins de Chile, clasificó a los octavos de final, ocupando la segunda plaza del grupo 3. En esta instancia eliminó a Santos Laguna de México, luego de derrotarlo en forma sucesiva por 2-1 en La Fortaleza y 2-0 en México. De esta manera se metió entre los ocho mejores equipos del continente. En cuartos de final enfrentó a un sorpresivo Bolívar (considerado hasta el momento como el mejor equipo boliviano de las últimas décadas), y quedó eliminado tras igualar 1-1 como local y perder 1-0 en La Paz.
En la Recopa Sudamericana el conjunto granate cayó en el partido de ida por 1-0 ante Mineiro. Si bien lo derrota 3-2 en el partido de vuelta disputado en Belo Horizonte (logrando su primer triunfo en Brasil en su historia), debió jugarse el alargue, dado que en una final no se considera la regla del gol de visitante. Allí el equipo brasileño convirtió dos goles, el primero con un blooper defensivo granate, y se adjudicó el título al ganar por un resultado global de 5-3.
El 6 de agosto de ese fatídico semestre Lanús también perdió insólitamente la Suruga Bank. Fue en Japón frente al Kashiwa Reysol, un equipo que se presentaba, en los papeles, netamente inferior, pero que lo derrotó por 2 a 1. 
Luego, con un andar irregular en el torneo doméstico, nunca pudo afirmar su candidatura al título, mayormente ostentada por River. A la postre fue Racing Club quien ganó el Torneo de Transición 2014; el conjunto millonario se volcó a la Copa Sudamericana a fin de no volver a pasar vergüenza con Boca en el cruce de semifinales y dejó pasar varios puntos que la Academia supo aprovechar, no así Lanús.
En este último mercado de pases del verano 2015, si bien llegaron refuerzos de calidad como Monetti y el regreso de Leto, también se han ido puntales como Marchesín, el Pulpo González, Somoza y Silvio Romero. Guillermo tiene el desafío de amalgamar y conformar nuevamente un equipo competitivo con la impronta ganadora de los últimos tiempos y afianzar, entre otras cosas, una defensa que ha sufrido salir a jugar a 30 metros de su arco. Deberá resolver qué lugar ocupa Santiago Silva en la delantera, más aún con la partida de Romero, cuántas oportunidades más tendrá Melano, que nunca termina de explotar, y velar por la salud física de Lautaro Acosta, quien le aporta un plus. Pero fundamentalmente el Mellizo ha de estar preguntándose cómo parar su mediocampo en cuanto a nombres y estructura, ahí está el quid de la cuestión. Si intentar transiciones rápidas con no más de 4 pases, lo cual revistió grandes complicaciones el pasado semestre, o buscar elaboración de juego. 
Pep Guardiola dice en ese sentido que “a base de dar 15 pases con velocidad, con intención y con un sentido concreto (…) te ordenas, el rival te persigue por todas partes buscando quitarte el balón y, sin darse cuenta, se han desorganizado por completo. Si pierdes el balón, si te lo quitan en un momento dado, el jugador que lo consiga probablemente estará solo y rodeado de tus jugadores, que lo recuperarán con facilidad o, como mínimo, impedirán que el equipo rival pueda construir una transición rápida. Esos quince pases previos son los que imposibilitan la transición del contrario”. En este concepto pueden desnudarse las falencias en el retroceso que ha tenido Lanús en el último campeonato de 2014 al desesperarse intentando llegar al área rival con 3 pases, dejando a todo el equipo mal parado ante el error.
Trazando esta línea imaginaria, de la que hablé al principio, hasta el inicio del polémico torneo largo de 2015, puedo afirmar que el paso del Mellizo por Lanús ha sido brillante. Sin dudas quedará en la historia como uno de los técnicos que forjó aún más el espíritu ganador de la institución. Este ciclo quizás sea, a los 100 años del Club, el más floreciente y próspero en su historia. Claro está que a partir de allí el desafío es aún más grande y superador. En él y su cuerpo técnico está seguir aprendiendo y creciendo para coronar este proyecto con más éxitos. 
Éste es el camino, desarrollando una visión integral de management e incorporando refuerzos a la medida de las exigencias, como hace años viene haciendo la institución. Con una marcada responsabilidad dirigencial en ese sentido, como así también dándole una gran relevancia a la formación de juveniles y posterior promoción al primer equipo. Así es como se logra un club sustentable financiera, económica y deportivamente.
Sobre todos estos temas abordados a vuelo de pájaro aquí, Guillermo Barros Schelotto dialogó en una tarde de sol con Fernando Babor en el programa Lanús 2000. "Lanús por encima de todo" terminó diciendo el Mellizo. Ése es uno de los secretos. Acá te lo mostramos.