Hablando de la libertad

¡Se terminó la espera, Gambetas y Berretines es libro! A través de Ediciones Corregidor y con mucho esfuerzo, ya está disponible, en principio en la Editorial (Rodríguez Peña 452 - CABA, Argentina) y por mercadopago para todo el mundo mientras continúa la distribución, para todo aquél que lo quiera comprar. Se trata de una recopilación de anécdotas del Mellizo donde podrán observarse picardías y también su aspecto humano que lo transformaron en un personaje tan singular y querido por el público de los clubes donde milita. Cuenta además con prólogo del gran Eduardo Sacheri y entrevistas a Carlos Bianchi y al mismísimo Guillermo Barros Schelotto. 
Gambetas y Berretines. Edic. Corregidor.
La obra recorre sus inicios en Gimnasia y Esgrima de La Plata, su década en Boca Juniors, la excursión por la MLS en Columbus Crew y su actual estadía en Lanús como primera experiencia en el cargo de Director Técnico. Claro, también habrá referencias a la Selección tanto de Passarella como de Bielsa, sobre todo de este último donde se encontró con un entrenador muy peculiar. Para conocer un poco más acerca de Gambetas y Berretines, pueden clickear en este link donde cuento la gestación en una entrevista con el medio Engranados.
Cuando tomé la decisión de escribir Gambetas y Berretines, elegí retratar momentos épicos que no necesariamente representan conquistas deportivas de quien sabe enarbolar la bandera del barrio y la picardía. Porque las mañas del potrero que vio nacer a Guillermo Barros Schelotto cobran vida a la hora de vestirse tanto de futbolista como de Director Técnico. Porque cada vez que encaró a su marcador, previamente le había mojado la oreja para sacarlo de sus casillas con cuanto latigazo se le haya cruzado a su endiablada lengua de fuego. Porque cuando el partido estaba cuesta arriba, cambiaba el eje del mismo como quien mueve la piedrita que hace de poste en la plaza para agrandar el arco. Porque cuando le rezábamos a San Ídolo, él se ponía la capa de súper héroe y nunca defraudaba con sus goles, asistencias o entrega que sólo un hincha de la camiseta que llevaba puesta sería capaz. Porque ahora como entrenador, el fútbol le sigue corriendo por las venas al borde de la línea de cal acentuando aún más ese aspecto inmaduro que conserva y lo hace estallar en berretines. Porque cuando aparecen los que no se rinden, como el Mellizo, los barrios sostienen los sueños. 

Panic show a plena luz del día

Se conocían, claro, pero esa tarde del 5 de mayo de 1996 fue la presentación formal entre Guillermo Barros Schelotto y la gente de Boca. Hasta la casa estaba impecable para aquél encuentro, como cuando llegan invitados a una gala, de honor en este caso. Porque Boca estrenaba la nueva Bombonera, remodelada, con sus palcos modernizados que Mauricio Macri, en una novedosa y rendidora medida, había subastado personalmente para recaudar U$S 5.000.000. 
Guillermo definiendo ante el esfuerzo estéril de Fabbri.
Todos los sentimientos confluyeron esa tarde en La Bombonera. El orgullo de los dirigentes de Boca que reestrenaban el estadio, cumpliendo una de las promesas de campaña. El amor y el odio del Beto Márcico, que se reencontraba con su gente pero buscaba venganza contra los que lo habían echado de Boca; las emociones de Guillermo, que con el fútbol que más le gustaba quería darle una lección a un técnico-símbolo de la historia de Estudiantes como Bilardo y a la vez llamar la atención de Boca… Todo coincidió esa tarde que quedó marcada a fuego. 
Porque Gimnasia, en su máxima expresión de belleza y efectividad, trituró a Boca en su propia casa con un lacerante 6-0. A Guillermo le rompieron la camiseta, pero ni así pudieron pararlo. Marcó tres goles, dejó su huella y quedó maravillado con la ovación que el público local le ofreció a su viejo ídolo Alberto Márcico sin importarle el color de la camiseta. Con esa cálida y afectuosa caricia que el hincha de Boca le hace a unos pocos y que el mellizo gozaría repetidamente sobre su piel años más tarde…
“Sentí una humillación inmensa. Esto es una vergüenza”, confesó Diego Maradona desde su reluciente palco VIP, el mejor ubicado, y por el que había pagado U$S 305.000 en la subasta. El dolor que le provocó a los hinchas de Boca el jugador del momento, al final, fue un pequeño botón al lado de las satisfacciones que tenía guardadas para ellos…


Rey de un reino sin mundo, reino que no tiene ley

Se me cortó el Cable en casa, y por suerte Internet también. Con mucho agradecimiento a la gente de Cablevisión por hacerme pasar uno de mis días de vacaciones sin sendas vías de entretenimiento, en paz, dentro de la calidez de mi hogar, me puse a pensar qué puedo hacer. Lo único que reinaba era el silencio, sonido que disfruto mucho pero que se torna inquietante con el paso de las horas. 
Empecé a revisar mi profuso archivo sobre las diabluras del Mellizo y supe que algo productivo debía dejarme este poco amigable día. Entretanto, ejercitando la memoria mientras veía videos guardados en mi PC, miré a un costado y lo vi a él, con algo de polvillo sobre su tapa pero siempre a la vista, ya que de vez en cuando me digo hoy tengo que verlo.
Cumplí la premisa que durante tanto tiempo postergué y mi dispuse a ver el DVD justo cuando empecé a darme cuenta que muchos de los momentos que ahí se inmortalizan no están actualmente en buena calidad en la web ni por asomo, sumado a que algunos de ellos él mismo, Guillermo Barros Schelotto, los cuenta con su reconocida incomodidad y humildad a la hora de resaltar sus virtudes. Finalmente me decidí a trabajar para compartirlo cuando pensé que muchos hinchas seguramente no tengan este material de fines de 2005, quizás lo han perdido o bien no pudieron comprarlo. Recuerdo esas épocas de abundancia en las que había que juntar mango por mango todos los semestres para comprarse cada revista, póster o lo que fuera de los campeonatos de Boca. Claramente no me referí a mis arcas en cuanto a abundancia.
Sin más preámbulos los dejo con esta obra de colección publicada por El Gráfico: los goles de Guille hasta noviembre de 2005. De nada.


Puro nervio el fanfarrón, al fin mostró la hilacha

Mensajito claro para Guillermo Cinquetti.
Una nueva edición de berretines, marca registrada del Mellizo, tuvo lugar en el Gigante de Arroyito. Una vez finalizado el encuentro que ganó Lanús 2-1 frente a Rosario Central, depositándolo de esta manera a dos unidades del puntero River, Cinquetti se acercó a decirle algo a Guillermo que, parece, mucho no le gustó. 
Quizás por viejas rencillas del 2007 cuando se despidió de Boca y el profe era parte del cuerpo técnico de Russo, por su estirpre pincharrata, o simplemente para marcarle su disgustó, así le contestó el Siete Bravo:


La voz gritando sangre de su corazón

Si alguna evidencia faltaba para saber cuán enérgico es Guillermo Barros Schelotto al borde de la línea de cal, la tenemos en este video. Sobre todo si de clásicos se trata y tan picantes como el que vivió durante 10 años.
En esta oportunidad lo veremos dirigiendo a Lanús en el año 2013 y recibiendo en el reducto granate al equipo de, por ese entonces, Ramón Díaz: River Plate. Me relevo de mayores comentarios ante semejante obra de arte con sus berretines. Vean cómo se pone este muchacho y cómo actúan los Mellizos, por favor se los pido. Lo que habrán sido éstos dos de chicos...


Zapatos embarrados, vuelvo algo mareado

Ya se veía a un Guillermo enchufado, como pocas veces, durante la semana previa al clásico del sur. Y es que era el primero de su nueva faceta como entrenador. Tanto es así que ni bien finalizó el triunfo frente a Racing la fecha anterior ya decía "se viene Banfield, esperé dos años para este partido. Quiero ganar, es nuestro clásico", y en la conferencia de prensa anterior al choque, el Mellizo también marcaba el camino y soltó palabras como: "Nuestro objetivo es ganar el Clásico. Las energías tienen que estar ahí, después veremos para qué estamos. Tenemos que dejar la vida para ganarle a Banfield. No importa sólo el resultado, sino también jugar bien. Pero ganar el domingo es importantísimo".
El partido, bajo una persistente lluvia, fue tal cual se esperaba con dos técnicos que buscan como premisa jugar con la pelota contra el piso, de ida y vuelta pensando en el arco contrario. La diferencia estuvo en que el Siete Bravo cambió de esquema y optó por un 4-4-2 sumando presencia en el mediocampo, sector del campo de juego que logró conquistar con aplomadas actuaciones de Somoza y el Pulpo González. Araujo supo superar las falencias que le provocaban las corridas de Bertolo a sus espaldas, siendo de esta manera uno de los puntos más altos de Lanús, y no fue la figura del partido por el talento, ganas e intensidad de Lautaro Acosta, quien se retiró ovacionado en un confuso episodio donde fue reemplazado por Santiago Silva.
A 17 años del debut de Guillermo  en la Primera de Boca, club donde se cansó de ganarle al rival de Núñez, y con Matías Almeyda en el banco de Banfield, el Grana se quedó con el triunfo por 1-0 en La Fortaleza por el gol cuasi fortuito de Silvio Romero, después de dos años de ausencias del Taladro en Primera división, 
Pero debemos retomar aquella situación que se dio en el cambio del Tanque por la figura del partido. Inicialmente se pensaba que en el cambio iba a entrar Júnior Benítez, pero al instante el Mellizo se arrepintió y lo llamó al goleador para que haga su ingreso. Sorpresivamente Guillermo Barros Schelotto fue expulsado y él mismo, como nosotros, no entendimos por qué. Un nuevo episodio de berretines, esta vez versión clásica.
Terminado el partido, más relajado, el DT explica por qué pudo haber sido.


Triste o muy solo, esclavo y fugitivo

El calendario marcaba que Lanús debía recibir a Olimpo de Bahía Blanca por la 5º fecha del Torneo de Transición 2014 y ganar para empezar a prenderse en la discusión por el campeonato que lidera River. Aunque es muy prematuro para candidatear equipos, el Granate necesitaba ganar más por verlo plasmado en el juego que en el resultado, puesto que allí es donde más radican las dudas.
"Al rincón!" parecieran haberle dicho
El conjunto de Guillermo Barros Schelotto se fue al entretiempo ganando 1-0 pero no pudo sostenerlo a lo largo de la segunda mitad. Los visitantes lograron el empate evidenciando un Lanús con falencias defensivas tras las partidas de sus centrales campeones sudamericanos al fútbol mexicano y con inconvenientes para generar juego. "Fue un resultado justo" manifestó el DT granate, pese a su disconformidad también expresada con el juego desarrollado.
A la vuelta del descanso de los primeros cuarenta y cinco minutos el Mellizo nos regaló un berretín premium. El árbitro Ariel Penel decidió expulsarlo por regresar siete segundos pasados los quince minutos reglamentarios y Guillermo se excusó manifestando que "estaba esperando que salga de la manga el 7 de Olimpo". ¿Estabas laburando y no pudiste verlo? ¿Lo viste y querés revivirlo? Acá te mostramos la reacción del Siete Bravo.